Soy el fruto de tu vientre

El día que el destino nos separe, y mi vida se convierta en amargura, arrancaré de mi garganta mil lamentos, para darte a tí de nuevo mi ternura.

Tú que hicistes de mi ser lo que ahora soy, tú que fuiste, mi razón y mi locura, no permitas Señor dejarme solo, déjame por compasión... esa Viejita.